Por Jorge Oscar Daneri, para Análisis Digital
Contemplando los intercambios comunicacionales entre algunos libertarios (1) y justicialistas (2), sobre quién hizo más para fragmentar el río en pedazos, como si fuera una entidad cosificada, torta a repartir, el asombro sigue conmoviendo.
Durante décadas se agravio sistemáticamente el derecho ambiental y constitucional nacional y provincial. En todo el proceso de la nueva Licitación confirmamos con certezas inapelables esta sentencia colectiva. No existieron ni existen estudios de impacto ambiental integrales evaluados de modo independiente, menos una evaluación ambiental estratégica.

Silencio sistemático, total inexistencia de la máxima autoridad ambiental nacional y de las diversas áreas ambientales provinciales en absolutamente toda la historia de artificialización de los cauces, hasta el día de hoy. El PIECAS (3) mudo, como un objeto volador no identificado y la lista continúa, escandalosa.
Jueces Federales, tomándose sus tiempos, que esté claro, no son los de la madre tierra, de las aguas, menos aún los del cambio climático o los de “Súper El Niño”.
La diputada nacional Blanca Osuna, en su primera oportunidad parlamentaria, presentó un proyecto de ley de conformación del Comité de Cuenca del Paraná en el tramo nacional. No prosperó. La iniciativa, con el debido debate ciudadano y federal, podría ser una salida de transición hacia otra realidad mucho más humana, hermanada con la Pachamama y con una sistemática y federal gestión de la cuenca del río Paraná y sincera e institucional participación ciudadana.
“Los principios rectores de la política hídrica nacional”, acordados hace mucho más de dos décadas y sostenidos por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, determinan conformar comités de cuenca. El río Paraná no lo tiene.
La visión de cuenca, una política de Estado totalmente negada y enterrada en los barros de la contaminación por el Gobierno Nacional, se ratifica desde la Casa Rosada otorgándole poder absoluto -discrecional, lineal y con un abuso del derecho escandaloso- a los funcionarios políticos que conducen la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, para que hagan lo que quieran con el río y sus cauces. Estamos frente a un ecocidio.
La destrucción del Ente Nacional de Control y Gestión de la Vía Navegable y la desarticulación del Consejo Federal de la Hidrovía conformados durante la gestión del gobierno nacional precedente, este último, que poco federal y menos participativo de la sociedad civil resultó, de igual manera, significó un retroceso enorme en la actual gestión, al ser extinguidos los dos espacios institucionales.
Así la realidad, el debate de fondo pasa por poner en crisis de raíz el modelo de desarrollo mega extractivista que la hidrovía impulsa ayer y hoy. Transformar el río en mar para que los barcos Panamax puedan exportar más rápido los bienes primarios, proyecto de País simplificado en su producción de semillas, minerales y otros bienes, es una espantosa entrega de la soberanía nacional y de sus pueblos.
No olvidamos quiénes acordaron que seamos asesorados por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EEUU de Norte América en cuanto a las políticas y gestión de cuencas se refiere y su ratificación por Milei. De sus informes, públicamente, aun ejerciendo las herramientas de acceso a la información pública ambiental, nada, no existen informes, o solo quizás muy probablemente, para unos pocos abusadores del poder democrático, degradándolo en la oscuridad de aquellos y estos sótanos, diría en sus investigaciones periodísticas, de esas que dejan huellas, Hugo Alconada Mon.
Simplificar el río en una vía, la diversidad biológica, productiva y cultural que fuimos y aún podemos recomponer, usar un lenguaje falso, donde se utiliza fragmentación como lo negativo en lugar de diversidades alimentarias y todo el arcoíris que implica el amor a la escala territorial del ser-habitar, es realmente desolador. Pero es esperanzador saber que la rueda gira, como nuestro planeta y que la tierra memoria tiene.
Hace unos días, el río Paraná fue parte del escenario de la ceremonia inaugural de los XIII Juegos Suramericanos, frente al Monumento Nacional a la Bandera en Rosario. Durante el acto, las corporaciones del agronegocio realizaron una intervención especial para destacar el valor de la Hidrovía y su vínculo con la producción y el comercio exterior argentino. Antípodas, contradicción fundamental en su máxima simbología. El símbolo de la bandera y las venas abiertas del sur del mundo. Soberanía vaciada frente a la bandera.
Si de esperanza se trata, solo contemplar los documentos expuestos por la Defensoría del Pueblo de la Nación, o la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) del Ministerio Público Federal, o los textos que con propuestas parecidas el órgano de control de la hidrovía desarrollo y que Milei extinguió; textos que en algún momento luminoso, la Justicia sabrá considerar y celebrar la palabra precisa y tan necesaria como vital.
Vendrán políticas de la esperanza, que no esperarán un líder, o un grupo cerrado de los exponentes que degradaron la política vaciando sus ideologías. Están brotando desde la tierra, desde cada pueblo desgarrado en sus identidades y decisiones de vida . Será la celebración del soy lo que somos, tierra de esperanza para todas y todos, preámbulo constitucional en su máxima realización.
Referencias
- El federalismo se construye con hechos: Entre Ríos integra la Hidrovía | Análisis
- Michel le recordó a Frigerio que en 2020 se creó el Consejo Federal de la Hidrovía con Entre Ríos como miembro | Análisis
- Plan Integral Estratégico para la Conservación y Aprovechamiento Sostenible en el Delta del Paraná (PIECAS-DP).
(*) Jorge Daneri es miembro de la Asociación Argentina de Abogadas/dos Ambientalistas y del Colectivo de Acción por la Justicia Ecosocial (CAJE) Unidad de Vinculación Ecologista, Fundación La Hendija, Paraná. PACHAS, Movimiento Ecopolítico por el Buen Vivir.
